sábado, 30 de octubre de 2010

De cómo el diálogo se hace presente en los espacios destinados a la lectura.

De cómo el diálogo se hace presente en los espacios destinados a la lectura.

La conversación, ella, tan común, tan cotidiana, tan simple que surge así, sencillamente donde se encuentran dos y hay algo que quieren quiere decirse. O entre dos que no quieren decirse nada. ¿Cuál es la relación entre la conversación y la adquisición del hábito de la lectura? Es verdad que estamos conscientes de la dificultad que entraña el fomento a la lectura y por eso, quizá nos extrañe reconocer que algo tan habitual como la conversación, sea una herramienta tan poderosa en la labor de su promoción.

La razón principal de este blog es presentar el resultado de nuestro encuentro con los libros: la conversación. Pero una conversación que se ha vuelto texto escrito nuevamente y que aparece con toda su riqueza y devaneos de escritura. Esto nos permite ver es, de hecho, la palabra escrita u oral  nuestro principal recurso. Esa palabra plena que está ahí, con toda su diversidad tonal, y que de tan cercana, nos cuesta verla. Y conste que este blog no pretende ser una apología a la oralidad, sino más bien un reconocimiento al lenguaje como un proceso humano que se va dando de manera gradual en el individuo o en el género, y es que si hablamos de el lenguaje escrito en contraposición al oral, no podemos negar que la escritura es más ajena al hombre por su carácter aprendido, no natural. Y en cambio, la oralidad acompañada del gesto, le ha servido al hombre durante toda su historia para contarse el mundo.

A pesar de que la oralidad le lleva ventaja a la escritura (por lo menos en años), no podemos negar que cuando hablamos de fomento a la lectura lo que tenemos en mente es al texto impreso, a la palabra escrita. La palabra escrita que será leída. Y el acto de leer implica toda una relación del lector con un contexto. Un diálogo con los elementos leíbles. Un ejercicio de vaticinio, que parte de una comprensión y confirmación de los contenidos leídos. Cuando leemos ejercemos un acto de apropiación y de la misma forma en la cual nos apropiamos de los objetos y los hacemos pasar al mundo de nuestros referentes, un mundo en el cual nos pertenecen por entero y los utilizamos de acuerdo a nuestras conveniencias. Sin embargo, para lograr una comprensión cada vez más profunda de los textos, es necesario interactuar con ellos.

Y en las salas de lectura, (en la nuestra en particular) se interactúa con los textos, pues  sabemos que ellos representan una totalidad siempre abierta, siempre lista para ser interpretada. Maleable y dúctil. Generosa pues toma las formas que nuestra propia interpretación les concede y dúctil porque se desliza como hilos que nos permiten tejer un entramado inacabable de experiencias. Y esas experiencias brotan como un torrente en todas nuestras conversaciones; se nos desbordan. Es por eso que este blog pretender ser una especie de dique, pero no de esos que les ponen un alto a los caudales, sino un dique ilusorio, que sólo encauce los mensajes para que alcancen nuevas rutas, nuevos océanos: los de todos aquellos que quieran leernos y se pierdan en este inmenso mar de nuestras palabras, de nuestra comunicación.

1 comentario:

  1. Para Platón el diálogo (dialéctica) o conversación filosófica, fue fundamental, pues gracias al diálogo se puede dar razón de las cosas, se pueden defender las ideas ante los demás. Y más aun, cuando un escrito necesita de ser explicado no basta sólo el texto, sino a demás la explicación oral para enriquecer lo escrito. Juan José Juárez Urbán

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