sábado, 12 de febrero de 2011

De lo fantástico en la literatura I

Lo fantástico como ausencia del sentido
Minerva Acosta
Podemos decir que, la realidad humana está supeditada a ciertos parámetros lógicos que el hombre ha determinado a partir de su experiencia. Estos parámetros afectivos, conductuales, de convivencia, permiten al mundo del hombre mantener condiciones de equilibrio y estabilidad, que además, tornan al mundo una entidad habitable, armoniosa  y, si bien dinámica, es decir, que está en constante transformación, su dinamismo no trastoca sino que transforma el orden de manera sostenida y calma, incapaz de perturbar la vida cotidiana.
Sin embargo, no es novedoso que muchos estudiosos de la realidad humana, hayan observado el funcionamiento de nuestros modos de vida, de las instituciones creadas, y de las costumbres cotidianas, y hayan determinado que,  pesar de su aparente solidez y equilibrio, se trata de estructuras más bien vulnerables, contradictorias o por lo menos inacabadas.
Para Marshall Berman, la aparente solidez de las estructuras que integran nuestra realidad, se desvanece en el aire en cuanto sus parámetros son cuestionados o desvinculados.
La tradición literaria, ha seguido como una de sus orientaciones la exposición de esta condición endeble de los modos de vida, podríamos mencionar por ejemplo a un autor como Erasmo de Rotterdam, en su Elogio a la locura, obra en la que destaca los roles sociales y los tipos humanos de su época, y sus conductas viciadas, y las analoga con una especie de locura. Si tomamos en cuenta que la locura no es sino la referencia a ciertas formas de ver la vida, en las cuales se da una pérdida absoluta del sentido podremos ver en la obra de Erasmo un espacio en el que la locura hace patente las incongruencias de las conductas humanas, aún de las que consideramos más formales.
En el siglo XX, aparece otra manifestación literaria que destaca las incongruencias de nuestras sociedades posmodernas, se trata del género dramático conocido como teatro del absurdo, cuyo máximo representante es el dramaturgo Eugene Ionesco. Este autor con sus obras, pretende exponer todos los tipos de rupturas y desequilibrios, pues a él le toca enfrentar la realidad social resultante del conflicto de la Primera Guerra Mundial  y la formación de los regímenes totalitarios que condujeron a Europa a la Segunda Guerra. Ante este panorama de destrucción masiva, devastación, pérdida de valores, desconocimiento de la fraternidad universal, no quedaba más que la creación como posibilidad para enfrentar a la ausencia de sentido provocada (o expuesta) por los conflictos bélicos.
Las obras más importantes de Ionesco, en las cuales consigue mostrar las grandes contradicciones de la sociedad Europea son: El Rinoceronte y La cantante calva, obras que nos permiten hurgar en los contrastes de la individualidad, de las relaciones interpersonales, de las relaciones familiares, y de las formas burocráticas concebidas para orientar la administración y regulación de nuestros modos de vida.
Entonces, podemos afirmar que la literatura en muchos casos, ha permitido exhibir o denunciar las grandes contradicciones de nuestro mundo, a partir de presentar a la realidad como una sustancia endeble.
América Latina, es un territorio que presenta una realidad sumamente compleja, en la cual conviven lo mismo un pasado de gloria y orgullo, que una dominación dolorosa y violenta. Y es esta simbiosis aguda y tormentosa, el escenario en el cual se va conformando la realidad americana. Con el tiempo, estas contradicciones perduran, y dan lugar a la América Latina de las revoluciones, de los acomodos sociales, de las dictaduras, de la perversión y las costumbres que nos seducen con sus variadas formas. Esta realidad americana constituye el punto de partida para dos corrientes literarias: El realismo mágico y lo real maravilloso. En ambas corrientes es posible observar un particular manejo de lo fantástico orientado hacia la representación de la ausencia de sentido, pues este mundo de América hispana, parece absolutamente contrario al ideal de vida pensado por la cultura occidental.
Lo fantástico en la literatura, en el caso de América Latina, constituye un vehículo para exponer este mundo inconmensurable;  ya sea presentando a la realidad como algo desbordado y lleno de maravillas, o bien, presentando la irrupción de lo mágico como si le perteneciera de manera inherente a la realidad.
Este afán por lo fantástico, queda propuesto en una gran variedad de autores americanos de nuestra literatura contemporánea. Autores como Amado Nervo (quien puede ser considerado uno de los nacientes -quizá el primero- escritores de ciencia ficción en América Latina), además de Cortázar, Borges, Arreola, Pacheco, García Márquez y por supuesto Alejo Carpentier, quienes han constituido una importante tradición de autores de lo fantástico en este continente. Creadores todos que nos muestran este universo de lo ilusorio,de lo mágico. Autores en quienes están presentes dos tendencias: la del absurdo europeo y la del realismo mágico y real maravilloso americano, además de la tradición filosófica contemporánea, y sus distintas vertientes: existencialismo, nihilismo, deconstruccionismo,etc.  Lecturas, pensamientos y palabras que han sido capaces de poner en vilo toda la realidad conocida durante el siglo XX.

lunes, 10 de enero de 2011

Soy un poco de nostalgia que canta: la poesía de Margarita Michelena.

Soy un poco de nostalgia que canta
La invitación es ahora para leer la poesía de Margarita Michelena, poeta mexicana.
El diciembre pasado Minerva tuvo el tino de regalarme un libro de poesía que tenía como autora a una desconocida, hasta ese momento para mí: Margarita Michelena. El hallazgo ha sido sorprendente, pues Michelena es una pluma llena de amor, nostalgia, soledad, dolor y muchas más cosas que llenan su profunda feminidad. Describo a Margarita como su primer verso de su poema A LAS PUERTAS DE SIÓN: “…soy un poco de nostalgia que canta.”
Bien, leamos a Michelena como un canto que balbucea la nostalgia producida por un amor.
Juan José Juárez Urbán, 10 de enero 20010

sábado, 30 de octubre de 2010

De cómo el diálogo se hace presente en los espacios destinados a la lectura.

De cómo el diálogo se hace presente en los espacios destinados a la lectura.

La conversación, ella, tan común, tan cotidiana, tan simple que surge así, sencillamente donde se encuentran dos y hay algo que quieren quiere decirse. O entre dos que no quieren decirse nada. ¿Cuál es la relación entre la conversación y la adquisición del hábito de la lectura? Es verdad que estamos conscientes de la dificultad que entraña el fomento a la lectura y por eso, quizá nos extrañe reconocer que algo tan habitual como la conversación, sea una herramienta tan poderosa en la labor de su promoción.

La razón principal de este blog es presentar el resultado de nuestro encuentro con los libros: la conversación. Pero una conversación que se ha vuelto texto escrito nuevamente y que aparece con toda su riqueza y devaneos de escritura. Esto nos permite ver es, de hecho, la palabra escrita u oral  nuestro principal recurso. Esa palabra plena que está ahí, con toda su diversidad tonal, y que de tan cercana, nos cuesta verla. Y conste que este blog no pretende ser una apología a la oralidad, sino más bien un reconocimiento al lenguaje como un proceso humano que se va dando de manera gradual en el individuo o en el género, y es que si hablamos de el lenguaje escrito en contraposición al oral, no podemos negar que la escritura es más ajena al hombre por su carácter aprendido, no natural. Y en cambio, la oralidad acompañada del gesto, le ha servido al hombre durante toda su historia para contarse el mundo.

A pesar de que la oralidad le lleva ventaja a la escritura (por lo menos en años), no podemos negar que cuando hablamos de fomento a la lectura lo que tenemos en mente es al texto impreso, a la palabra escrita. La palabra escrita que será leída. Y el acto de leer implica toda una relación del lector con un contexto. Un diálogo con los elementos leíbles. Un ejercicio de vaticinio, que parte de una comprensión y confirmación de los contenidos leídos. Cuando leemos ejercemos un acto de apropiación y de la misma forma en la cual nos apropiamos de los objetos y los hacemos pasar al mundo de nuestros referentes, un mundo en el cual nos pertenecen por entero y los utilizamos de acuerdo a nuestras conveniencias. Sin embargo, para lograr una comprensión cada vez más profunda de los textos, es necesario interactuar con ellos.

Y en las salas de lectura, (en la nuestra en particular) se interactúa con los textos, pues  sabemos que ellos representan una totalidad siempre abierta, siempre lista para ser interpretada. Maleable y dúctil. Generosa pues toma las formas que nuestra propia interpretación les concede y dúctil porque se desliza como hilos que nos permiten tejer un entramado inacabable de experiencias. Y esas experiencias brotan como un torrente en todas nuestras conversaciones; se nos desbordan. Es por eso que este blog pretender ser una especie de dique, pero no de esos que les ponen un alto a los caudales, sino un dique ilusorio, que sólo encauce los mensajes para que alcancen nuevas rutas, nuevos océanos: los de todos aquellos que quieran leernos y se pierdan en este inmenso mar de nuestras palabras, de nuestra comunicación.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Brindis por un fracaso

David Toscana (Monterrey, 1961), autor regiomontano recién descubierto en nuestra sala de lectura. Una tarde de viernes, del libro a la charla, descubrimos su potencial narrativo y su inmersión en los mundos cotidianos, justo donde emerge la verdadera identidad.





David Toscana, Brindis por un fracaso

Por Juan José Juárez Urbán

La vida cuenta con momentos muy diversos, y los resultados adversos por los que pasamos muchas de las veces son recordados de una manera especial, pues el dolor es un sentimiento molesto que puede durar mucho tiempo en el cuerpo. ¿Cuántas veces no nos ha ido mal en algún amor, el trabajo, el matrimonio, la amistad y muchas cosas más de la vida cotidiana?

No es gratuito que cuando una persona lucha por ser mejor en la vida y no lo consiga “brinde por un fracaso”. De esta manera, no nos resulta extraño que el libro de David Toscana lleve ese título: Brindis por un fracaso. Texto que lo integran seis cuentos con personajes que son reflejo de la vida diaria, individuos que luchan por ser mejores y que no lo logran, pues la realidad se les presenta como un suceso lastimoso y no como un buen porvenir. Hay momentos en que los protagonistas tienen deseo de estar mejor, pero en el fondo saben que las cosas seguirán igual.

Brindis por un fracaso comienza con el cuento El cacomixtle, narración que es protagonizada por Odilón cantinero de Lantonanza y una persona que entra a dicha cantina, quién no deja de mirar una fotografía que guarda de una manera muy extraña constantemente el su bolsillo. Puede ser el fracaso por algún amor ó alguna otra cuestión, más lo importante del cuento y en general del libro, es que en algunos momentos los personajes tendrán un estado de ánimo posible a lo que deseamos, pero que sólo quedará en eso, en una esperanza.
A El cacomixtle le siguen los cuentos La brocha gorda, El nuevo, Verónica, El error de la memoria y Pricesas y luchadores. Narraciones protagonizadas por personas desempleadas, matrimonios malogrados, una mala economía, etcétera. Historias de personas que les llega la hora de aceptar su fracaso, plasmados por una tinta clara, un ritmo amable y una burla fina, tanto, que al momento de ir leyendo gustaremos de brindar con los protagonistas por el fracaso.
http://www.youtube.com/watch?v=-KTL94Rl7CI

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